Refinando el sistema deuda o pedaleando para adelante
Cada niño que nace debe por el sólo hecho de nacer en esta semicolonia casi 10.000 dólares. Mientras el estado sigue vaciando los recursos previsionales y formando nuevos negocios financieros para los bancos. Todo para seguir pedaleando para adelante.
Por Néstor Forero
El sistema bancario registra hoy que más de 20 millones de personas en el país se hallan endeudados, con una deuda que supera los 67 billones de pesos. De los cuales, 5.721.806 se hallan en morosidad, por un total de 16,3 billones de pesos. A un promedio de 3,3 millones de pesos por cada deudor. Es decir que, en promedio cada deudor debe más de 8 salarios básicos; endeudados por cubrir la canasta alimenticia y los medicamentos necesarios para él y su familia.
Las cifras nos muestran la cantidad de ciudadanos sometidos por la criminal usura y sumergidos en la angustia de no poder cubrir sus necesidades básicas.
La mayoría de esos deudores son jóvenes, caídos en la desgracia de no tener trabajo, o si lo tienen, este es informal y por la publicidad engañosa de obtener dinero fácil. Esta situación se corresponde con el aumento en la tasa de suicidios.
Pero la situación no es de suicidio sino de crimen.
El crimen de la deuda.
Cada niño que nace debe por el sólo hecho de nacer en esta semicolonia casi 10.000 dólares.
Y esa deuda lo acompañará durante toda su vida, para hacer tristemente célebre aquello de: nacer debiendo; vivir pagando; y morir debiendo.
Mientras el estado sigue vaciando los recursos previsionales y formando nuevos negocios financieros para los bancos. Todo para seguir pedaleando para adelante.
Dispuso que 2 billones de pesos del Fondo de Garantía Sustentable (FGS) sean destinados para crear un sistema de créditos hipotecarios. Cobrando un 4,5% de interés a los bancos, que los prestarán al 7,5%. Pero a los bancos les da hoy liquidez, afectada por la morosidad de la cartera, y además esos fondos hasta que sean utilizados en la colocación de los créditos hipotecarios, tendrán una rentabilidad, que quedará en manos de las entidades bancarias, disminuyendo el costo de los fondos tomados y si las rentabilidades de esos fondos superan el 4,5%, la toma será un beneficio extra para los bancos y restado al FGS, es decir los jubilados con sus fondos financiarán la ganancia de las entidades bancarias.
Los 2 billones de pesos se estima que beneficiará a 18.000 tomadores de esos fondos hipotecarios. Siempre y cuando los tomadores de crédito se arriesguen a compromisos a largo plazo, la aplicación del UVA, la cotización del dólar y la seguridad de contar con ingresos provenientes de su continuidad de trabajo. Caso contrario, la morosidad de éstos créditos deberá resolverse entre las entidades bancarias y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, como proveedor de los fondos.
Todo un negocio para el sector financiero.
Con 18.000 créditos hipotecarios no se movilizará el consumo ni la construcción, Lo que si lo haría sería dar 2.000.000 de créditos de 1.000.000 de pesos cada uno, lo que aliviaría la situación de los morosos y reactivaría el consumo y contribuiría a la paz social.
¿18.000 créditos o 2.000.000?
¿Qué es más efectivo? ¿Dónde está la justicia social de la que habla el ministro?
La respuesta está soplando en el viento.
