Mileilandia2

                        Por Néstor Forero

El drama de los endeudados atraviesa toda la sociedad argentina, cientos de familias y millones de personas sufren las consecuencias de un modelo político económico y financiero implantado con ferocidad desde diciembre de 2023.

Endeudados por comer, por solventar los gastos mínimos cuando los salarios no alcanzan, son entregados como victimas propiciatorias ante el poder del dinero, mientras el gobierno anuncia que no intervendrá porque entiende que es una relación entre privados.

Con tasas de interés muy superiores a la tasa de inflación y muy superiores al crecimiento de los salarios. Tasas del 50%. 100% y hasta del 200% ¿què otra cosa podía esperarse?

Es una agresión a la población.

Esto no es problema entre privados, esto es, además de un desarreglo macroecómico, la tolerancia del gobierno al poder destructor del dinero y del sistema financiero que crea dinero basado en deudas. Es sencillamente USURA.

Y la usura, es un delito penado local e internacionalmente. Es una violación sistemática a los derechos humanos.

Así, la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos establece que nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre (artículo 4); que toda persona tiene derecho a la propiedad individual y colectivamente y que nadie será privado arbitrariamente de su propiedad (artículo 17).

A su vez, El Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos, establece en su artículo primero que todos los pueblos tienen derecho a la libre determinación y en virtud de ese derecho, establecer su condición política y proveer asimismo su desarrollo económico, social y cultural. En su artículo dos declara: “para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación internacional basada en el beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus medios de subsistencia”, 

La causa original de las deudas, su sustitución en la procuración de los medios de subsistencia, la coerción ejercida sobre los deudores, las amenazas sobre su patrimonio y las tasas de interés aplicadas lejanas a a un comportamiento normal y razonable, configuran la condición de  usura; mientras el gobierno se niega actuar, en connivencia con los usureros, negándole a las víctimas la protección y el amparo que el orden jurídico nacional e internacional les dispensa, agravan la agresión que sufre la población.

Siendo esta (la población) uno de los elementos fundantes de la nación, junto con el territorio y el gobierno, y a pocas semanas de una movilización popular en defensa del territorio por la sanción de la ley de tierras en el Senado de la Nación, la agresión usuraria deberá ser defendida `por la movilización popular.

La marcha de los endeudados tardó 3 años en formarse debido a la implantación de una cultura individualista ende nuestra sociedad, pero los hechos de una realidad incontrastable elevaron el nivel de conciencia y el problema particular se generalizó hasta lograr la movilización.  Aún se espera que, el aceptable concepto de equilibrio fiscal pueda distinguir que puede lograrse por dos vías, o por reducción de los gastos o por aumento de los ingresos.

No sólo con la reducción de las cuentas públicas (ajuste) sino aumentando los ingresos por la tributación de los que más tienen, o como lo escenifica con precisión las consecuencias de ambas variantes, el patriota doctor Jorge Pellegrini que dice: “ resulta que cuando no hay salud pública hay enfermedad pública”.

Perón ha sido un hombre de lucha, pero lo más destacable de él ha sido su enseñanza a su pueblo a luchar (“entre el tiempo y la sangre…”). Las fuerzas políticas (incluido el pejotismo) pretenden que nos olvidemos cómo se lucha y sobre todo, para qué se lucha.

 Les respondemos que, llegados al gobierno, con las leyes en la mano, juzgaremos y sancionaremos a los responsables y ejecutores de la usura que esclaviza a nosotros. su pueblo.

Y que el único respeto que tenemos para con los usureros es el respeto al debido proceso y la observancia de las leyes que preservan la vida del pueblo argentino.

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