MALVINIZAR LA DEUDA

A raíz del último mundial de fútbol pudimos conocer que múltiples pueblos del mundo se identificaban con el seleccionado argentino. Hacían propio sus triunfos y su desobediencia a la imposición de estrictas normas imperiales.

Malvinizar la Deuda


por Néstor Forero

La deuda es el instrumento de dominación más antiguo que recuerda la humanidad.

Mucho más efectivo que las invasiones militares o la compra de voluntades de las clases dirigente de los países oprimidos.

Ya los reyes sumerios, hace 5.000 años lo entendieron cuando un rey, Enmetena, liberó a su pueblo de la esclavitud por deuda, al dictar la primera condonación de deuda y devolver la libertad, los bienes y las familias a sus vasallos, hasta allí esclavos de los usureros.

Fue un impacto social sin precedentes, el hasta entonces devenido esclavo-soldado volvía a su tierra, a su casa en condición de libre y lo más importante, volvía a tener familia, La repercusión fue tan grande que los sumerios tuvieron 18 condonaciones de deuda y su práctica se trasladó a Babilonia y de allí a los hebreos y por ende, llegó a los cristianos y a su cultura.

La deuda debe ser analizada desde varios aspectos, requiere un análisis multidisciplinario, no sólo económico, sino jurídico, social, político y geopolítico (como la maniobra geopolítica que desde el 24 de marzo de 1976 que nos hallamos sometidos).

Pero también debe ser analizada desde el punto de vista semántico. Cuando se habla de “honrar la deuda”. Se “honra” a aquel o aquello que consideramos superior a nosotros, a quien debemos respeto y que está en un plano superior a nosotros.

“Honrar al acreedor “es atribuirle más derechos que lo que nos reconocemos a nosotros mismos.

Es que a través del lenguaje se implantó una relación desigual y por ende, de domino.

Cambiando de tema, pero no tanto.

A raíz del último mundial de fútbol pudimos conocer que múltiples pueblos del mundo se identificaban con el seleccionado argentino. Hacían propio sus triunfos y su desobediencia a la imposición de estrictas normas imperiales, como lo fue la exhibición de una bandera que afirmaba nuestra identidad y que consignaba: “Las Malvinas son argentinas”.

Es que los pueblos del mundo se identifican y solidarizan con las situaciones de explotación colonial.

Debemos tomar nota, llevando a discusión mundial, concientizando nuestra situación colonial. Más allá de la voluntad de los gobiernos antipatria, debemos poner en agenda la situación de Malvinas.

De igual manera, a semejanza de otros pueblos debemos poner en discusión el tema de los endeudamientos, máxime cuando

la mayoría de los países destina más fondos para los intereses de la deuda que al gasto social

(entiéndase educación, salud y pensiones).

Más de 100 países en el mundo destina más en pagar intereses que a reparar las desigualdades sociales.

Los pueblos se ven postergados en sus legítimos derechos para beneficio de los usureros.

Debemos llevar esa pelea a nivel mundial, especialmente si en un futuro no muy lejano, vamos a cuestionar la legitimidad y la legalidad de la deuda externa argentina.

En definitiva, debemos Malvinizar la deuda como antecedente de nuestra lucha, que es la lucha de todos por liberar a nuestros pueblos.

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