COMO HIZO PERÓN PARA LLEVAR LA DEUDA EXTERNA A CERO I

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Publicado en Pensamiento Nacional, martes 20 de agosto 2024

Por Néstor Forero

Contador Público Nacional, historiador, escritor, profesor universitario y miembro de la auditoría judicial de la Deuda Externa Argentina.

Suele sintetizarse la historia de los argentinos con el siguiente slogan, (no falto de verdad): nacemos debiendo, vivimos pagando y morimos debiendo.

Sin embargo, hubo un tiempo, en que Argentina tuvo una deuda externa cero.

Unica vez que Argentina pudo respirar el aire de la independencia económica que lleva de la mano a la soberania politica y la justicia social. Es que no hay soberanía política ni justicia sodal sino es a partir de la independenda económica. Elemento material de sustentabilidad de un proyecto. Y ella pudo alcanzarse, cuando el estigma de la deuda externa fue cicatrizado con la cancelación de tal rémora sobre la espalda del pueblo argentino.

Lamentablemente ello ocurrió sólo una vez en nuestra historia como pueblo y nación. El aire de la libertad pudo ser respirado a partir de julio de 1949 y efectivamente logrado con la cancelación de la última cuota del Pacto Roca Runciman en 1952. Desde entonces y hasta la caída del segundo gobierno del General Perón la deuda externa financiera fueiguala cero.

Debemos aclarar que los compromisos comerciales producto de acuerdos bilaterales con terceros países son deudas comerciales y no responden a compromisos financieros y cuyos saldos son propios de los vaivenes del comerdo exterior.

Y rememoraba sus objetivos y metas a alcanzar al asumir su primera presidencia.

Esto era nuestro primer objetivo.


La nacionalización de los servicios públicos, en poder de consorcios extranjeros, era el segundo objetivo de la recuperación. Se trataba de los ferrocarriles, transportes de la dudad de Buenos Aires, el gas, los teléfonos, seguros y reaseguros, electricidad, comercialización y acopio de cosechas, creación de una flota mercante y aérea, etcétera, etcétera…


Las relaciones de los gobiemos con los consorcios explotadores eran cordiales.


No era que nosotros por chauvinismo, quisiéramos nacionalizar y menos aun
despojando a nadie. El caso era que, de mantener este estado de cosas, estaríamos
sometidos a una descapitalización progresiva. Queríamos pagarles por sus instalaciones un precio justo y tomarlas a nuestro cargo para su funcionamiento como un servicio estatal.

En las siguientes cifras, se observard objetivamente las remesas financieras anuales que ocasionaban estos servicios explotados por compañías extranjeras:

La deuda pública 800 millones, los ferrocarriles 150 millones, la corporación de transportes de la Ciudad de Buenos Aires 120 millones, el servicio de gas 110 millones, los teléfonos 120 millones, seguros 150 millones, reaseguros 50 millones, electricidad 150 millones, comercialización de la cosecha 1.000 millones, transportes marítimos 500 millones de fletes en divisas. Sólo en estos rubros las remesas financieras anuales visibles pasaban de los 3.000 millones de pesos (1.000 millones de dólares de entonces). Si se considera la necesidad de otras remesas financieras de diversas empresas establecidas en el país y las remesas visibles, siempre numerosas por la
especulación, podíamos calcular aproximadamenteuna descapitalización anual por envíos y evasiones que pasaba de los 6.000 millones de pesos anuales. Si consideramos que el monto de nuestra producción anual no pasaba de los 10.000 millones de pesos, se tendrá una verdadera sensación de para quien
trabajaban los argentinos”.

Es decir, para que se entienda, en un simple ejemplo de la vida diaria, trabajábamos por 10 y sólo se remuneraba a todos los argentinos por 4, dado que ese era el monto de la diferencia entre la producción total 10.000 ylas remesas al exterior.

Con 4.000 millones de pesos había que distribuirlo entre todos los argentinos y ese monto se distribuía de manera que la clase dominante y explotadora, propietarios de la tierra y el capital local tenían una gran participación sobre ese remanente, lo que agravaba la pobreza. Con su aceptación de esa injusta distribución de la riqueza, se aseguraban y consolidaban como socios menores de la explotación colonial.


Siempre el colonialismo necesita de socios menores locales para mantener un enclave colonial.

Para revertir ese estado de cosas y recuperar la renta nacional era impresdndible cambiar la estructura de poder y los instrumentos de ese poder. Para ello, Argentina debía dar los pasos necesarios para salir de la órbita británica, salir de la esfera de influencia de la libra esteriina, salir del Commonwealth, al que había ingresado informalmente a partir del 2 de febrero de 1825 con la firma del tratado de Perpetua Amistad, Navegación y Comercio, ratificada por el Pacto Roca Runciman, protocolizado por la ley 11.693 el 31 de julio de 1933, y firmado en Londres el 1 de mayo de ese mismo año. En él podemos leer:

Articulo 1: apruébase la convención y el protocolo sobre el intercambio comercial, suscripto el 1 de mayo de 1933 por el Excmo. Señor Vicepresidente de la Nación, doctos Julio A Roca, con el Gobierno de Gran Bretaña e Irlanda del Norte…

Calificado por Arturo Jauretche como “Estatuto del Coloniaje”, el mismo tenía como antecedente inmediato el Acuerdo Oyhanarte D’Abernon, que mantenía equilibrada la balanza comercial entre ambos países, pero era ampliamente deficitaria en la balanza de pagos, por las remesas financieras arriba mencionadas.

El Pacto Roca Runciman no era sólo una cuotificación de la exportación de la carne vacuna y el arreglo de las remesas de regalías en tiempos del control de cambios argentino, sino que, por sus consecuencias, disponía el ordenamiento económico
productivo argentino al interés imperial. La Corporación de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires, la compañía de electricidad, el manejo de la explotación del petróleo y la creación del Banco Central, fueron consecuencias de esa subordinación.

La Argentina desde el 7 de octubre de 1890, por ley 2741 organizaba su sistema monetario a través de una Caja de Conversión, modificada por la ley 3371 del
1 de agosto de 1899, fijando una paridad peso/ oro de $2,27, que se mantuvo por décadas.

Con la creación del Banco Central a instancia británica se revaluó el oro existente en las reservas de la Caja de Conversión (Ver abajo cuadro N*1) Una enorme devaluacón de más del 118% (igual devaluación de Milei en diciembre de 2023), que produciría un empobrecimiento general de la población y el aniquilamiento de la fortaleza de la
moneda nacional.

La diferencia entre la nueva cotización de las reservas y la anterior 663.411.610,62 (1.224.417.645,08 – 561.006.035,34) fue destinada: 1) para rescatar deuda que tenía el Estado Nacional para con el Banco Nación; 2) para formar el capital de nuevo banco creado y del Instituto Movilizador; y 3) para cancelar mayoritariamente deudas de las instituciones bancarias privadas y la constitución de sus encajes en el Banco Central.


Es decir, la mega devaluación permitió al sector privado despejar su horizonte financiero, liberarlo de sus obligaciones con cargo a las espaldas del pueblo que veía como se destruía una de las representaciones más tangibles de la riqueza nadonal: su moneda.


Además, por el artículo 2 del Acuerdo firmado en Londres se disponía como habría de distribuirse los saldos provenientes de las exportaciones argentinas:


a) El pago de los intereses de la deuda pública


b) La distribución entre los solicitantes de remesas al Reino Unido


c) El desbloqueo de utilidades retenidas por falta de divisas compensadas por un nuevo empréstito para acreditar los fondos de las casas matrices con cargo al erario público.


Para dar cumplimiento al punto c), el gobierno argentino emitió bonos a la par, comenzando su amortización al quinto año ycon un vencimiento final a 20 años, a una tasa del 4% anual. Esta operación reportó el reconocimiento de una deuda de más de trece millones de libras esterlinas o el equivalente a m$s171.582.241,02, cuyo último vencimiento operaba en 1952.

Un endeudamiento innecesario porque no hubo una contraprestacion entre las partes, sino obligaciones personales entre corporaciones radicadas en nuestro país y sus casas centrales por motivo de remesar utilidades y otros productos de lucro. Una carga pública en las espaldas de pueblo.

Una operación ruinosa que se repetiría a lo largo de nuestra historia económica.

En aquella década se constituyeron y operaron 34 bancos centrales dentro de la llamada esfera pública, aunque marcada por fuertes condicionamientos imperiales.


Norberto Galasso, el gran historiador nacional nos cuenta como se constituyó el directorio del Banco Central Mixto, con aportes de 10 millones de pesos por parte de la banca estatal y similar cifra por parte de la banca privada, el directorio se componía de un Presidente y un Vicepresidente y doce directores elegidos de la siguiente manera, dos directores en representación de los bancos extranjeros, cuatro por la asamblea de bancos accionistas sin participación del Estado, tres por los bancos privados nacionales, uno por los bancos provinciales, uno por el Banco Nación y uno por el Poder Ejecutivo. La elección del Presidente y del Vicepresidente era a elección del Poder Ejecutivo a elegir dentro de una terna presentada por la asamblea de bancos accionistas, de modo tal que partiendo del supuesto de que la banca extranjera predomine en dicha asamblea, lograría no sólo los dos principales cargos, sino que prevalecería con ochos votos sobre el total de las catorce personas a cargo de la institución (Norberto Galasso, «De la banca Baring al FMI”, Editorial Colihue, Bs As, 2008).


Con este estado de situación, Perón fue proclamado ganador por amplio margen en las primeras elecciones de la República en más de una década. E inmediatamente se abocó al problema monetario y financiero. Si bien Perón asumió la presidencia el 4 de junio de 1946, con anterioridad dada la premura y la imperiosa necesidad de encauzar las finanzas, el 25 de marzo de 1946 con la firma del presidente de facto Edelmiro Farrell se dicta el decreto ley 8.503/46 que nacionaliza el Banco Central, como primer paso para romper el Pacto Roca Runciman. Entre sus fundamentos podemos leer:

  • Proponer a una intensificación racional productiva de la Nación

  • Expandir la economía mediante un activo aprovechamiento de los recursos naturales y humanos Promover el desenvolvimiento de la industria, el mejoramiento de la producción agrícola ganadera, el acrecentamiento demográfico y la elevación de la riqueza nacional

  • Promover un amplio movimiento de rehabilitación económica que asegure y facilite a la población los más altos niveles de consumo que puedan lograrse y se apliquen los progresos técnicos y científicos a fin de facilitar la obtención de bienes que utiliza el hombre

  • Orientar y planificar la economía garantizando la estabilidad, el nivel de vida y el pleno empleo. Y agrega:
    -«las funciones otorgadas al Banco Central por la ley 12155 como banco mixto, dominado por la mayoría de la banca privada para emitir billetes, comprar y vender oro, concentrar reservas para las fluctuaciones que afectan el valor de la moneda, regular la cantidad de créditos y los medios de pago no deben estar sometidos a los intereses privados ya que son fines propios del Estado.

  • No pueden trazarse en normas aisladas y distintas a la política económica del Estado.

  • El interés privado no constituye una garantía de coincidencia con las necesidades del interés general.

  • Que el monapolio de la emisión es condición esencial para controlar la circulación y lograr la estabilidad monetaria, ya que el Estado debe conducir la economía efectiva, rediticia y monetaria”.

  • (Vale la pena repasar estos fundamentos para los que se atribuyen hoy ser continuadores de la doctrina peronista).

La urgencia dada por los condicionamientos políticos de la hora y atacar por sorpresa uno de los fundamentos del Pacto Roca Runciman motivó la emisión de este decreto ley, aún antes de la asunción presidencial.

Y como anunda en sus fundamentos que no pueden trazarse normas aisladas y distintas, como consecuencia lógica de la nacionalización del Banco Central, del 24 de abril de 1946 se complementó con el Decreto Ley 11.554, donde se legisla sobre los depósitos bancarios y los redescuentos. Sus fundamentos explican que:

  • En el año 1935 se areó el Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias para movilizar una masa de recursos congelados que no circulaba por la ley de bancos

  • Que los bancos cuando otorgan sus préstamos crean depósitos que al moverse activamente por cheques que entre ellos se giran desempeñan la misma función monetaria que los billetes, a los que dé más en más tienden a sobrepasar en importancia, Hoy es más notoria la realidad si cabe de este punto de vista y parece daro que recibir los fondos que la población deposita en los bancos, cosa que equivale a prestárselos y ampliar esas sumas en conceder créditos y realizar inversiones, recogiendo ganancia, es en verdad algo muy parecido a un privilegio que sólo puede ser admitido como una especialísima concesión de la autoridad pública bajo severas condiciones de vigilancia y contralor ejercida por el estado, como intérprete del interés general de la colectividad,

  • Que los depósitos bancarios son trabajo y ahorro del pueblo argentino, y por tal motivo deben cumplir las funciones que el Estado le asigne

  • Que los depdsitos bancarios deben cumplir los fines que les establezca el Banco Central en la función de regular el crédito y los medios de pago, los que deben adecuarse al volumen real de los negocios.

El artículo primero del decreto ley estipulaba:


A partir de la fecha del presente decreto ley los establecimientos bancarios procederán a registrar a nombre del BCRA los depósitos mediante los pertinentes asientos de contabilidad, así como los movimientos que por cancelaciones, retiros, transferencias o nuevos ingresos se produzcan en las respectivas cuentas. Se confiere mandato a las entidades para actuar como agentes directos del BCRA» (art 1 Dto. ley 11.554). Los bancos dejaban de tener la facultad de crear dinero(secundario) yel monopolio quedaba en manos del Estado.


Es la Reforma Monetaria más importante de nuestra historia, ideada por Perón y su grupo de colaboradores reunidos en el Consejo Nacional de Posguerra, paradójicamente no fimada por él así lo señala: “En el sistema capitalista, la moneda es un fin y no un medio; y a su valor absoluto todo se subordina, incluso los hombres. Nosotros invertimos aquella escala de valores y decidimos que el valor del dinero debía subordinarse a la economía del bienestar social. La moneda es un servicio público que crece o decrece, se valoriza o se desvaloriza en razón directa de lariqueza que produce el trabajo de la nación”.

La capitalización del banco permitió aumentar el capital de 20 millones a 100 millones en apenas tres años, por capitalización de sus utilidades.

La presidencia del banco la ejerció el ministro de Finanzas y el directorio estaba integrado por los presidentes de los bancos Nación, Industrial, Hipotecario y de la Caja Nacional de Ahorro Postal.

En cuanto a la nacionalización de los depósitos, el Estado tomó el control de la creación de todos los medios de pago, no solamente la emisión de billetes.

Los bancos estaban facultados para prestar su propio capital y eran agentes de la colocación de préstamos del BCRA.

El volumen de la masa monetaria era fijado por el Estado, sin intervención de las entidades privadas.

Una disminución drástica del volumen de depósitos no alteraba o no ponía en peligro el sistema bancario.

Los créditos se dirigían a mediano y largo plazo, al no tener las restricciones del encaje bancario. De esta manera se administraba la liquidez y la política crediticia.


Los créditos pasaron con la instauración de la reforma de 7 millones de pesos a 195 millones de pesos, en el transcurso de un puñado de años. El destino de los préstamos producidos por la nacionalizacion de depósitos fue orientado de la siguiente manera: para la producción de bienes el 26%, para facilitar el comercio el 15%, para agilizar los servidos el 10%, y en préstamo al gobiemo el 8%, el resto fue para renovar deudas viejas.


Del panorama desolador descripto al comienzo de esta ponencia a verificar los resultados logrados por tomar control del Banco Central, marca una autentica marcha hacia la independencia.


Para asegurar los objetivos propuestos harán falta otros instrumentos (que los desarrollaremos en una segunda entrega).Pero la reforma monetaria fue el primer paso, en pos de cancelar la deuda externa y dotar de independencia económica, soberanía política y justicia social para el pueblo argentino. Sirvan estas pocas páginas para ordenar las ideas y tener en claro, cual es el rumbo y el método a seguir. Que asísea.

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